Soltamos amarras!!!

Junio 2010 - Desde Fort Pierce a Fort Lauderdale












Todo llega, y el día de la partida también llegó.
La idea era ir hacia Fort Lauderdale y luego a Miami. Y así lo hicimos.
El primer tramo lo navegamos por la ICW (intercoastal water way). Lo más impresionante de esta etapa fue pasar por debajo de los puentes fijos. Cuando cruzamos el primero, yo juraba que lo chocábamos. Es una sensación horrible.

















Nuestro primer fondeo (lugar resguardado donde se tira el ancla) fue en Jensen Beach. Un pueblo pequeño, tranquilo y con 5 o 6 veleros que teníamos como vecinos.
Mientras estábamos allí recibimos visitas de nuestro amigo Raúl, un navegante cuyo barco aún no tiene nombre, que nos invito a una deliciosa cena en un restaurante que daba a la ICW y de Jimmy, que con la escusa de que nos trajera algo que nos habíamos olvidado , lo invitamos al primer asado que hicimos en el TANGO.
Luego partimos hacia Lake Worth. El camino fue espectacular. Siempre íbamos por el canal. Las mansiones que había a uno y otro lado eran ostentosas y sus yates obsenos.
Este tramo fue mas complejo en cuanto a los puentes. Como no nos daba la altura, los teníamos que hacer abrir o teníamos que esperar a que los abran a sus horarios prefijados. Lo complicado era tener que esperar, hay mucha corriente y muchos barcos pequeños que sí pueden pasar. Así que hay que hacer círculos hasta el gran momento.
Una vez en Lake Worth, fondeamos, nos dimos un baño y cenamos. La idea era seguir por la ICW al día siguiente. Pero parece que el capitán estaba maquinando otra cosa en su cabecita.
A la mañana siguiente, mientras estaba preparando el desayuno escucho que Juanca está subiendo el ancla.

Que pasa?
Zarpamos!!
Y eso?
Nos vamos al Océano!! (Eso fue una orden, asi que a preparar todo que el mar nos espera!!)

Según me contó luego, mientras navegábamos tranquilos en el mar, se había acostado pensando en los 22 puentes que teníamos que levantar, más la fuerte corriente, más que era fin de semana y la ICW se pone como cualquier avenida congestionada a la salida de trabajar. Y por eso habia tomado la decisión al ver la fuerte corriente.

Casi 7 horas después de navegar bajo un cielo celeste y soleado, estábamos llegando a Port Everglades y buscando un lugar donde dejar el TANGO. La entrada al puerto fue graciosa. Uno atrás de otro, todo muy lento. Con una lancha taxi por delante y un catamarán por detrás.
Al Tango lo amarramos en una boya en City Marina y nos fuimos a casa del los primos que hacia mucho que no veíamos. Con Carla, Peter, Ian, Alec y Mia compartimos uno de los partidos del mundial de Argentina. El siguiente lo vimos en Weston, en casa de Sandra, Tulio, Raffi y Mariano, también estaba Kery (todos con algo celeste).





Después del disfrute familiar seguimos viaje. Chequeamos el pronóstico y decidimos que era el día para seguir. Pero nos equivocamos. Había estado soplando mucho viento y aunque el viento había cesado el mar seguía bravo. El oleaje hacía que el Tango se transformara en el Mambo Nro 5.
Después de meter la proa variar veces en el agua y estar agarrada al barco cual un pulpo; decidimos volver pa tras como dicen los cubanos. Pero en vez de volver al norte por la ICW, nos dirigimos hacia el sur. Fuimos a Hollywood. Nos gustó mucho el lugar. Solo a dos calles teníamos la playa con su malecón. Ese día tuvimos visitas: la policía. Nos informaron que a los vecinos no le gustaban los visitantes y preguntaron por nuestra fecha de partida.




A los dos días nos hicieron mover a otro lugar. Si nos hubieran dicho de este otro lugar, nos hubiéramos movido ante. El nuevo spot estaba mucho mejor ubicado y con mejores vistas, hasta teníamos un puente cuya iluminacion iba cambiando de color a lo largo de la noche.




Próximo destino: Miami